Se temen graves consecuencias para los ecosistemas marinos



14 de marzo de 2013, Roma - Las poblaciones de tiburones en el Mediterráneo y el Mar Negro han disminuido notablemente en los últimos dos siglos y corren ahora riesgo de extinción, con graves consecuencias para todo el ecosistema marino y las cadenas alimentarias de la región, según advierte un nuevo estudio de la FAO.

"Los tiburones del Mediterráneo han disminuido en más del 97 por ciento en número y peso de las capturas en los últimos 200 años. Están en riesgo de extinción si la presión pesquera actual continúa", señala
el estudio.

En el Mar Negro -aunque la información es escasa- las capturas de las principales especies de tiburón también han disminuido a casi la mitad respecto a las capturas de principios de la década de 1990.

"Esta pérdida de grandes depredadores podría tener serias consecuencias para todo el ecosistema marino, lo que afecta gravemente las redes alimentarias en la región", según los expertos.

El estudio Elasmobranquios del Mediterráneo y del Mar Negro: estado, ecología y biología, ha sido realizado por la Comisión General de Pesca para el Mediterráneo (CGPM), uno de los órganos regionales de la FAO dedicados al sector pesquero.

En grave peligro

El estudio advierte que las especies cartilaginosas de peces -como tiburones y rayas-, "son, con mucho, el grupo más amenazado de peces marinos en el Mediterráneo y el Mar Negro", donde se conoce la existencia de hasta 85 especies distintas. De 71 especies estudiadas en el Mediterráneo en 2007, se comprobó que 30 (el 42 por ciento) estaban amenazadas, incluyendo un 13 por ciento en grave peligro, un 11 en peligro de extinción y un 13 por ciento consideradas vulnerables. Otro 18 por ciento se clasificó como a punto de estar amenazadas.

Los peces cartilaginosos tienen esqueletos de cartílago, en lugar de huesos. Dentro de ese grupo, los tiburones y rayas reciben la denominación científica de elasmobranquios. Sus características biológicas -incluyendo baja fecundidad, maduración tardía y crecimiento lento- hace que sean más vulnerables que los peces óseos, ya que sus tasas de regeneración son más lentas. Cuestiones como "la sobrepesca, el amplio uso de prácticas de pesca no selectivas y la degradación del hábitat" afectan por tanto a estas especies más que a otras.

En general, tiburones y rayas no han sido objetivo de pesca deliberada en el Mediterráneo y el Mar Negro, pero se capturan de forma accidental. Los desembarques anuales agregados reportados en el Mediterráneo y Mar Negro llegan en la actualidad a unas 7 000 toneladas, frente a 25 000 toneladas en 1985, indicación de la gravedad de su declive.

Al mismo tiempo, sin embargo, se están intensificando las actividades de captura de tiburones debido a la creciente demanda de aletas de tiburón, carne y cartílagos.

Degradación del hábitat

La situación se ve agravada por los daños -o alteración- de sus hábitats, provocado por el transporte marítimo, la construcción y la minería submarina o por contaminantes químicos, el ruido y la contaminación electromagnética.

Entre las medidas más recientes adoptadas por la Comisión para proteger a tiburones y rayas se encuentra la prohibición del “finning” (cercenamiento de las aletas en el mar y descarte de la carcasa) y la limitación de la pesca de arrastre a menos de 3 millas náuticas de la costa para aumentar la protección de los tiburones costeros.

La Comisión también ha recomendado los países ribereños del Mediterráneo y Mar Negro invertir en programas de investigación científica destinados a identificar zonas potenciales de cría y considerar las vedas temporales y zonales para proteger a tiburones y rayas juveniles de las actividades pesqueras.

Otras iniciativas llevadas a cabo por la Comisión incluyen la organización de varias reuniones y cursos destinados a una mejor comprensión de dichas especies y sus hábitats y la creación de una base de conocimientos regionales para orientar a los Miembros la CGPM en el desarrollo de planes nacionales para proteger a estas especies clave.