Los grupos marginados en las regiones montañosas tienen gran potencial para mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición

Imagen de fuente externa.

11 de diciembre de 2013, Roma - Garantizar la tenencia de la tierra, proveer acceso a los recursos para las explotaciones familiares de montaña, y mejorar las infraestructuras básicas en las regiones montañosas son algunas de las soluciones clave para mejorar los medios de vida y la seguridad alimentaria de las comunidades de montaña y de las tierras bajas, aseguró hoy la FAO.
 
Alrededor del 40 por ciento de las poblaciones de montaña en los países en desarrollo y con economías de transición -unos 300 millones de personas- padecen inseguridad alimentaria, y la mitad de ellos sufre hambre crónica, según la nueva publicación de la FAO 
La agricultura de montaña es agricultura familiar, presentado hoy con motivo del Día Internacional de las Montañas de la ONU.
 
A nivel global, las montañas proporcionan agua dulce a la mitad de la población mundial, debido principalmente a la gestión del agua y del suelo practicada por millones de agricultores de montaña. Las montañas son también reservorios de diversidad biológica a nivel mundial y los campesinos que las habitan han sido los custodios de este valioso patrimonio genético, que les ha permitido nutrir a sus familias durante siglos.
 
"El informe llega en el momento en que se discute la agenda de desarrollo post-2015", señaló Eduardo Rojas-Briales, Subdirector General FAO de Bosques. "Tenemos que garantizar –añadió- que las cuestiones relacionadas con el desarrollo sostenible de las montañas se reflejan adecuadamente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y la agenda de desarrollo post-2015. Elevar el perfil de los agricultores de montaña y apoyarles con un entorno normativo propicio beneficiará tanto a la población de montaña como a la que vive en las tierras bajas, y que se beneficia de sus productos y servicios".
 
Rápida transformación
 
Hoy en día, la agricultura familiar en las regiones montañosas experimenta una rápida transformación debido al crecimiento demográfico, la globalización económica, la difusión de estilos de vida urbanos y la migración de hombres y jóvenes a zonas urbanas. Ello supone un aumento de la carga de trabajo para las mujeres, mayor presión sobre los recursos locales y el aumento de la vulnerabilidad de los agricultores de montaña frente a los cambios globales.
 
Al mismo tiempo, estos cambios también pueden abrir oportunidades para el desarrollo local. Por ejemplo, la población de las montañas puede diversificar sus ingresos mediante la participación en actividades no agrícolas como el turismo y la comercialización de la artesanía local.
 
La nueva publicación proporciona estudios de caso de todo el mundo que muestran como las regiones montañosas y los agricultores familiares se benefician de las oportunidades que presentan estas transformaciones. "El 
Año Internacional de la Agricultura Familiar (AIAF) 2014 supone una oportunidad para atraer la atención sobre las ventajas y retos de la agricultura familiar en las zonas de montaña", señaló Rosalaura Romeo, Oficial de Programas del Departamento Forestal de la FAO. "En las zonas de montaña –añadió-, la agricultura familiar ha contribuido durante siglos al desarrollo sostenible, gracias a su carácter de pequeña escala y la baja huella de carbono".
 
Estrategias de apoyo a la agricultura de montaña
 
La tenencia segura de la tierra, el empoderamiento de las mujeres y la inversión pública en educación, sanidad, transporte e investigación, son algunos de los requisitos clave necesarios para promover la agricultura familiar sostenible en las regiones montañosas. Mejorar el acceso al crédito también resulta crucial para los agricultores de montaña.
 
Las políticas para la agricultura familiar de montaña deben promover los centros regionales y las ciudades pequeñas, que aportan oportunidades de empleo en los sectores artesanal, industrial y de servicios, estimulan la economía local y reducen la migración.
 
La agricultura familiar de montaña sostenible produce servicios ecosistémicos que son vitales para las áreas bajas y por los que los agricultores deben ser compensados. Estos servicios incluyen el manejo adecuado de cuencas para el suministro de agua dulce, la conservación de la biodiversidad y paisajes culturales atractivos para el turismo y el esparcimiento.
 
Agricultura ecológica
 
La elaboración, etiquetado y venta de productos de montaña de calidad derivados de la producción orgánica es otra manera de lograr que los agricultores mejoren sus medios de vida.
 
Como ejemplo, en el estado indio de Sikkim, en el Himalaya, el 64 por ciento de la población depende directamente de la agricultura familiar. La decisión del Gobierno de adoptar una política de agricultura orgánica en el estado, con un sobreprecio para los productos ecológicos, hizo más rentable la actividad agrícola, creando puestos de trabajo. El gobierno asume los costes de certificación y aporta de forma gratuita insumos, equipos, capacitación y servicios de extensión.
 
Fomentar la colaboración y poner en marcha actuaciones como las asociaciones y cooperativas de campesinos, puede ayudar a reducir las barreras de acceso a los mercados.