Un informe de la FAO pide reconocer la diversidad de los pequeños agricultores y vincularlos a unos mercados en continúa evolución, para poder alimentar a más gente.
3 de julio de 2013, Roma - A través de un nuevo informe la FAO ha pedido políticas más diferenciadas para impulsar la producción agrícola de los pequeños campesinos, lo que requiere un mejor conocimiento de las familias rurales y sus problemas. De esta forma las inversiones y el apoyo a las políticas irán donde se necesiten para garantizar que puedan vender los excedentes de sus cosechas.

"Los pequeños agricultores deben estar más integrados en los mercados con el fin de reducir el hambre y la pobreza", aseguró David Hallam, Director de la División de Comercio y Mercados de la FAO. "Sólo con cadenas de valor más inclusivas y una mayor integración en los mercados será posible que los campesinos adopten las nuevas tecnologías necesarias para lograr un aumento de la productividad".

No existe una solución única para todos 
"Las políticas que fomentan mayores niveles de producción de los pequeños agricultores para poder vender en los mercados tienen que tener más en cuenta la heterogeneidad de las familias rurales. Animar a los productores de semisubsistencia a participar más en los mercados locales y apoyar que los productores más comerciales consigan un mejor acceso a las cadenas de valor más sofisticadas, plantean diferentes cuestiones con respecto a su capacidad y voluntad de aumentar la producción para la venta. No existe por lo tanto una solución de 'talla única' para fomentar una mayor participación en el mercado ", señaló Hallam.

En primer lugar, según Hallam, está la necesidad de mejorar los vínculos con los compradores. Los agricultores no gastarán más tiempo, dinero y energía en producir más, si es probable que el excedente que producen se pierda porque no existe un lugar de almacenamiento, transporte o, posiblemente, ni mercado a una distancia razonable, explicó. La posibilidad de que todo el dinero que se gaste para producir más se pierda, es un riesgo demasiado grande que los agricultores pobres no pueden correr.

Además, los pequeños agricultores invierten generalmente su propio dinero, al contar con poco acceso al crédito o a un seguro en caso de dificultades, como condiciones climáticas desfavorables.

"Al igual que los pequeños campesinos son un grupo heterogéneo, los mercados en los que participan también difieren en cuanto a su tamaño, ubicación geográfica, conectividad a otros mercados, relaciones de poder entre los agentes del mercado y el marco institucional", indica el informe.

Esta combinación de factores complejos significa que los enfoques para la participación de los pequeños agricultores en los mercados tienen que ser diferenciados en forma acorde.

Reducir la brecha de rendimiento 
"La agricultura a pequeña escala es la principal fuente de alimentos en los países en desarrollo, produciendo hasta el 80 por ciento de los alimentos consumidos en muchos de ellos, especialmente en África subsahariana y Asia", señala el informe. "Los pequeños agricultores y las pequeñas explotaciones familiares son por tanto fundamentales para un proceso de desarrollo inclusivo y su contribución también es decisiva para la seguridad alimentaria", añade el documento.

Sin embargo, en África subsahariana, la brecha entre los rendimientos obtenidos por los agricultores y los potenciales se estima en 76 por ciento, es decir, los agricultores producen menos de una cuarta parte de lo que podrían. En Centroamérica y el Caribe, esta brecha es del 65 por ciento, es decir, los pequeños productores producen menos de un tercio de su potencial de rendimiento. En los países en desarrollo, esta diferencia es a menudo superior al 50 por ciento.

Alza de los precios de los alimentos 
Los elevados precios de los alimentos son vistos por muchos responsables de la elaboración de políticas como una oportunidad para los pequeños agricultores de producir más y ganar más. Pero la experiencia demuestra que, a menudo, los pequeños campesinos no han respondido como se esperaba.

"El elevado nivel de los precios, los riesgos de la producción y la incertidumbre, y el limitado acceso a las herramientas para gestionarlos, disuaden la inversión en nuevas tecnologías más productivas que permitan a los pequeños agricultores producir excedentes para la venta en los mercados. También las infraestructuras inadecuadas, los altos costos de almacenamiento y transporte, y unos mercados no competitivos, limitan la producción de excedentes comercializables", advirtió Hallam.

"Teniendo en cuenta estas limitaciones -añadió-, no sorprende que la respuesta de muchos pequeños productores al reciente incremento en los precios de los alimentos haya sido un tenue incremento de la oferta".

Más allá de un entorno propicio 
Según el informe, el sector público -junto con los socios internacionales en materia de desarrollo-, deberían tener un fuerte papel de moderador entre los diferentes actores públicos, privados y de la sociedad civil, buscando el mejor interés del sector agrícola a pequeña escala y fomentando al mismo tiempo el desarrollo de los mercados.

Dadas las limitaciones del sector público en muchos países en desarrollo y la reducción de la ayuda exterior, la inversión extranjera directa (IED) es vista también como una fuente potencial de financiación. Este tipo de inversión puede tomar muchas formas -no sólo las controvertidas compras de tierras- y garantizar el uso sostenible y equitativo de la tierra, al tiempo que fortalece la seguridad alimentaria de las poblaciones indígenas, subraya la FAO.